Agradecemos la colaboración económica de la Delegación Territorial de Salud y Consumo en Cádiz – Junta de Andalucía, para el desarrollo de programas tan importantes para la continuidad de las labores de nuestra entidad, destinados tanto a la línea de TRATAMIENTO como de PREVENCIÓN DE LAS ADICCIONES, concluidos el pasado 31 de Marzo de 2.026, desde el 16 de Noviembre de 2.025.
Respecto al primero, se perseguía alcanzar la normalización física, psicológica y social del enfermo/a adicto/a y su familia, como culminación del proceso terapéutico. La intervención, en este sentido, se justificó por ser, fundamentalmente, la toxicomanía, una dependencia que destruye a la persona y a su entorno, necesitando, como toda dependencia, de acciones de desintoxicación, deshabituación, rehabilitación e incorporación a nivel personal, familiar y social, atendiendo las complicaciones orgánicas, psíquicas y las urgencias derivadas del consumo abusivo de sustancias tóxicas, prestando especial atención a una intervención integral con la familia con problemática en adicciones y a su formación. Nuestro colectivo de enfermos/as adictos/as, junto a sus familiares (enfermos/as codependientes), se consideran un grupo de alta vulnerabilidad, ofreciendo recursos necesarios para su rehabilitación e integración social.
El segundo lugar, el Programa de Prevención de las Adicciones «CÓMO DECIR NO» pretendía, como ediciones anteriores, reducir el número de adolescentes y jóvenes que consumen sustancias tóxicas de forma abusiva, y que muestran comportamientos adictivos, incidiendo no sólo en la población juvenil a través de los Talleres de Prevención «Cómo Decir No», impartidos en las aulas de 1º a 4º de los Institutos de Educación Secundaria Obligatoria de la localidad de Chiclana de la Fra., de 12 a 16 años, sino creándose un espacio educativo, compuesto por los/as padres/madres o tutores/as legales de estos/as chicos/as, mediante «Escuelas de Familias», donde se les ayudaba en la adquisición de pautas adecuadas de dinámica familiar, facilitando la convivencia, comunicación y, en definitiva, el desarrollo integral de los/as menores, como miembros activos de la sociedad, con el fin de prevenir el consumo abusivo de alcohol y otras sustancias tóxicas y comportamientos adictivos.



